Cuando uno habla de la minería en Chile, por lo general está ligado a un tema positiva, especialmente a lo que se refiere a nuestra economía. La explotación de minerales, cualquiera sea, no sólo se relaciona con un tema de coso y oferta y demanda, también esta extracción y todo su proceso lleva consigo un efecto en el ecosistema que no siempre es el mejor. La recuperación ecológica de aguas contaminadas por residuos de antiguas minas abandonadas podría hacerse realidad gracias al descubrimiento y utilización de dos especies de algas, ya que las filtraciones ácidas procedentes de antiguas explotaciones mineras constituyen uno de los problemas medioambientales de contaminación del agua más graves. Revicien, una red de revista científicas españolas, publicó este nuevo descubrimiento.
¿Qué sucede cuando en una mina se da por terminada la tarea de extracción y se considera que los recursos deseados se han agotado? El medio se ve irremisiblemente alterado y montañas de minerales, que en el subsuelo no eran más que un residuo inerte, se activan por el mero contacto del agua y el aire. Se desencadena entonces un proceso químico de acidificación difícil de detener, que provoca la degradación del medio acuático afectado y puede prolongarse durante décadas. Investigadores de la Universidad de Miño, en Portugal, han analizado cómo la presencia de ciertos tipos de alga puede servir como indicador rápido y eficaz del nivel de acidificación de las aguas provenientes de estas minas. Los resultados se publican en el último número de la revista española Journal of Iberian Geology.
Los ecosistemas afectados por las filtraciones ácidas de minas son sencillos, ya que no muchos organismos pueden sobrevivir en condiciones tan extremas. Algunos de los que proliferan en este medio son las algas acidófilas, en concreto las especies Euglena mutabilis y Klebsormidium, en las que se ha centrado el estudio. La investigación concluye que la aparición y abundancia de estas dos especies de algas, apreciables a simple vista, pueden servir para evaluar la calidad del agua y su evolución.
Según afirma Teresa Valente, directora del proyecto, “existen muchas viejas minas abandonadas, y este sistema es importante para monitorizar el proceso de acidificación, ya que es sencillo, inequívoco y muy económico, con lo que contribuirá a una detección más rápida de los lugares contaminados”.
La contaminación del agua por lo que se conoce técnicamente como “drenaje ácido de minas” (AMD, por sus siglas en inglés) es una cuestión ambiental de gran relevancia, debido a sus efectos sobre la fauna y flora del medio, su duración en el tiempo –puede prolongarse durante decenas de años-, y la dificultad de su solución. Y es que, una vez que el proceso de acidificación comienza, es difícil pararlo.
El estudio se ha llevado a cabo en cuatro minas abandonadas del norte de Portugal cercanas a los ríos Miño, Lima y Cávado, en las proximidades de la ciudad de Braga.
Fuente: Revicien
Foto: juanmartin1948


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